Por Mark Lambster
Con sólo mirarlo, es imposible creer que Chris Hacker haya sido hippie cuando era joven. Pero sí es fácil observarlo pasearse vestido de negro de los pies a la cabeza y trabajar en su oficina con de paredes de vidrio, luego de haber inaugurado una nueva sucursal en Nueva York y así hacer crecer a su empresa, una de las 500 más sobresalientes según el listado de Fortune. Si se le pregunta por su trabajo como director del área de diseño en Johnson & Johnson, la compañía con base en New Jersey y valuada en US$ 61.000 millones, seguramente explique sus metas primero, con un estilo de discurso corporativo que ningún exponente de la contracultura perdonaría. Entonces, es probable que hable de su ambición por “crear una sólida y trascendental experiencia para el consumidor”. Para cualquier otro directivo, esta etapa puede sonar un tanto trillada, pero en boca de Hacker cualquier cosa que él dice suena auténtica y convincente. Si usted conversa una hora seguida con él, es probable que termine creyendo que Hacker es el hombre perfecto para hacer que el concepto de “diseño sostenible” entre en los Estados Unidos. (más…)